
1. Hazlo fácil (mucho más fácil de lo que crees)
La mayoría abandona porque empieza con metas grandes.
El truco es que la rutina debe ser tan pequeña que no te cueste hacerla, incluso en tus peores días.
Ejemplo:
❌ “Correr 30 minutos cada mañana”
✅ “Mover mi cuerpo 3 minutos al levantarme”
Cuando algo es sencillo, tu cerebro no lo resiste.
2. Conecta el autocuidado con cosas que ya haces
No agregues hábitos al azar.
Asócialos a acciones que ya forman parte de tu día.
Esto se llama apilado de hábitos:
- Después de lavarte los dientes → bebe un vaso de agua.
- Antes de abrir el ordenador → respira profundo 5 veces.
- Al preparar tu cena → recoge la cocina 2 minutos.
Si el hábito ya tiene un lugar, es más fácil repetirlo.
3. Elige prácticas que disfrutes de verdad
No copies rutinas de otros.
Si no te gusta meditar, no medites.
Si no te gusta correr, no corras.
Tu rutina debe sentirse agradable, no tediosa.
Pregúntate:
💬 ¿Qué me hace sentir mejor de forma sencilla?
Puede ser:
- Regar plantas 🌱
- Leer 2 páginas 📖
- Caminar escuchando música 🎧
- Dibujar o colorear 🖍️
El autocuidado debe ser placentero, no una tarea más.
4. Establece versiones “mínima” y “ideal”
Tu rutina debe tener niveles para adaptarse al día que tengas:
| Estado del día | Versión mínima (para sostener) | Versión ideal (si tienes tiempo/energía) |
|---|---|---|
| Días cansados | 1 minuto de respiración | 15 minutos de estiramientos |
| Días normales | 5 minutos de orden ligero | 20 min de ejercicio suave |
| Días con energía | Hábito básico | Hábito completo + algo extra |
Así nunca tendrás que abandonarla, solo ajustarla.
5. No esperes a tener motivación
La motivación aparece después de empezar, no antes.
El truco es accionar primero.
Solo di:
→ “Voy a hacerlo 1 minuto.”
Ese minuto abre la puerta a más.
6. Haz seguimiento visual (funciona muchísimo)
Cuando ves tu progreso, tu cerebro quiere continuar.
Opciones:
- Calendario con ✔️ diarios
- App para seguimiento de hábitos
- Tabla pegada en la pared
- Bullet journal sencillo
El objetivo no es control.
Es reforzar que sí lo estás haciendo.
Cada ✔️ es un pequeño “bien por mí”.
7. Usa recordatorios y señales externas
Los hábitos no se sostienen por memoria, sino por pistas.
Ideas:
- Deja tu botella de agua donde la veas 💧
- Pon tu esterilla de ejercicio ya extendida 🧘
- Coloca tu libro en la mesa de noche 📚
- Alarma suave para micro pausas ⏱️
Lo visible es más fácil de mantener.
8. No te castigues si un día no lo haces
Un día sin rutina no elimina todo lo que ya has hecho.
Lo importante es volver al día siguiente sin drama.
La constancia se construye desde la amabilidad, no desde la culpa.
Piensa:
→ “No pasa nada. Continúo.”
Eso es sostenibilidad.
9. Revisa tu rutina cada semana
Las rutinas cambian contigo.
Tómate 5 minutos una vez por semana para ajustar:
- ¿Qué funcionó?
- ¿Qué se sintió pesado?
- ¿Qué puedo simplificar?
Una rutina que se ajusta permanece.
Una rutina rígida se rompe.
10. Recuerda el para qué
No estás haciendo autocuidado por obligación.
Lo haces para sentirte mejor durante tu día.
Tener claro el propósito lo hace más fácil:
✦ Para tener más calma
✦ Para sentirte más presente
✦ Para descansar de verdad
✦ Para tener energía
✦ Para cuidarte a largo plazo
Cuando recuerdas tu para qué, aparece la intención.