
1. Conexión intestino-cerebro
El intestino y el cerebro están estrechamente conectados a través del eje intestino-cerebro, que involucra nervios (principalmente el nervio vago), hormonas y el sistema inmunológico. La microbiota intestinal puede influir directamente en el estado de ánimo, la ansiedad y la memoria.
2. Producción de neurotransmisores
Algunas bacterias intestinales producen neurotransmisores clave, como serotonina, dopamina y GABA, que regulan el bienestar emocional y el estrés. Un desequilibrio microbiota puede afectar la síntesis de estos neurotransmisores y contribuir a trastornos del ánimo.
3. Inflamación y salud mental
La microbiota también regula la inflamación sistémica. Una flora intestinal desequilibrada puede generar inflamación crónica de bajo grado, que se ha asociado con depresión, ansiedad y problemas cognitivos.
4. Influencia de la dieta
La alimentación impacta directamente la microbiota. Dietas ricas en fibra, frutas, verduras y alimentos fermentados favorecen bacterias beneficiosas, mientras que el exceso de ultraprocesados y azúcares puede desequilibrarla, afectando indirectamente la salud mental.
5. Intervenciones prácticas
- Probióticos y prebióticos: algunos estudios sugieren que ciertos probióticos pueden mejorar el ánimo y la ansiedad.
- Ejercicio regular: favorece la diversidad bacteriana y reduce inflamación.
- Sueño y manejo del estrés: dormir bien y reducir el estrés también mantiene la microbiota en equilibrio.